A PROJECT SET IN ECUADOR

Interview with Matthew Hoy, of Vada Magazine UK, July 2014

http://vadamagazine.com/29/07/2014/arts/trans-meat

Recently I stumbled upon an amazing art project titled TRANS.MEAT whilst interviewing the indie singer Cities and States. Maria Escudero of Quito, Ecuador and Sam Brown of Pittsburgh, Pennsylvania have travelled to Ecuador where they have explored the female archetypes within Ecuadorian culture.

The milieu for this project is the Catholic space of Ecuador where strong stereotypes exist. The aim of the project was to examine the relationship between phallus and death from the perspective of unique characters. To ensure the character was as life-like as possible, the pair installed themselves within the living spaces of local people. The direct contact and social interplay brought an added dimension to the art and provided exciting results.

 

1)  Why Ecuadorian women? What is different about the archetypes found within this region to the more commonly identified western theories? 

There is a rope skipping game that girls play in Ecuador, which assigns them different roles that women play in their lives; “monja, viuda, soltera, casada, enamorada, estudiante! (nun, widow, single, married, girlfriend, divorced, student!)” In Ecuador, a culture where machismo and strong Catholic values prevail, gender roles are highly defined. To navigate gender, we created a map of female archetypes. Sam, a man, plays the role of the women and Maria documents performances of social intervention in everyday spaces.

 

2)   Do you feel a drag queen finds solace amidst the "drag uniform" due to it being the "lost object" within that persons psyche? Ie femininity?

Drag uniform is an access point for different parts of the feminine personality. For instance, someone might not access “the mother” without a specific costume. The costume gives the actor a character. However, in the case of our project, the lost object is presented as flesh. These real or suggested animal parts create dimension in the actor-costume dialogue; meat is the conflict that the character must overcome. 

 

3)  Some people see drag as an attack on femininity and almost mocking thereof, what would you say to this?

Drag is a mirror that reflects hyper-stylized archetypes already present in society. Drag is playful and grotesque, but it is not a attack on woman herself. It is a commentary on performing femininity.

 

4) How did you and Maria come into contact, and where did the idea for the project come from? 

We met at the Sculpture Studio at Wheaton College, Massachusetts. Some of our final work at Wheaton dealt with a metamorphosis documented on analog photography.  During the performance we gave birth to an animal-creature that puzzled us enough to continue this study long after graduation.  

 

5)  The name "TRANS.MEAT" - is this an adaptation of the word "transmeate" which refers to "crossing over"? Do you feel your project bridges a gap?

To understand the dance of death, we looked to a Japanese art form called Butoh. Butoh was born in the 1960’s as a reaction to the horrors of Hiroshima and Nagasaki. Butoh is said to always be in the process of being birthed but not yet born. It is an ethereal dance of crossing over into the unknown plane.  For these many reasons, we named our project TRANS.MEAT, a homonym to “transmeate” or to crossover and yet it is an open ended title. What we do can be considered as cross-dressing, but as it was captured in the language of the transsexual workers of Quito, we are transformistas: people that change quickly in costume and appearance to interpret different personas.

 

6)   Why meat products?

Meat is death and death is real. Death is an existential limit to which we can only respond to in the imagination. Our symbolic archetypes are then forced to react to mortality through meat. Our images are a record of tension present in the now. 

 

Entrevista con Lisette Arévalo Gross: "Una performance contra los clichés sobre el género", Revista el Hoy, 25 de Julio, 2014

http://www.hoy.com.ec/noticias-ecuador/una-performance-contra-los-cliches-sobre-el-genero-610804.html

Cuando el artista estadounidense Sam Brown y la fotógrafa ecuatoriana María Emilia Escudero se encontraron en Quito, su necesidad por crear una conversación sobre el género por fin se cumplió. En febrero, los artistas comenzaron a buscar reliquias llenas de simbolismo, trajes de mujer y lugares representativos para la temática en la ciudad.


Un día, en el que buscaban unos tacones altos de talla 11 para Sam, llegaron hasta el parqueadero del Teatro Sucre, famosa esquina de trabajadoras sexuales trans. Con mucha atención, las chicas que trabajan en este lugar llevaron a Sam y María Emilia a las huecas que guardan un mundo de objetos que construyen su feminidad. Así, con la ayuda de dos transexuales, llenaron de accesorios al personaje femenino de Sam: Madeiunsa, para su proyecto fotográfico Trans-Meat.

“Ser un hombre o una mujer es muy similar para mí. No es que pienso ‘ahora soy mujer’ o ‘ahora soy hombre’ –contó Sam-, sino que veo cuál es la energía de cada costumbre, donde quiero poner la energía en mi cuerpo. Es más natural y más instintivo”.

Por medio de la fotografía, la danza Butoh, las artes plásticas y la performance, retratan diferentes formas de ser mujer en Ecuador. La idea es que, a través de estos imaginarios de mujer, se levante una conversación que trate sobre la sexualidad y la identidad de género. Así, a través de su intervención social, Trans-Meat evidencia que el género es algo que se sale de las categorías binarias establecidas.

“Con esta idea vemos que a las ideas heteronormativas y patriarcales les gusta que todo entre en su propia cajita y categoría –explicó María Emilia-. El rato en que una conversación matiza diferentes niveles a una concepción binaria, tú ves que el patriarcado entra en crisis, porque es algo que se expande más allá de los bordes, y el patriarcado no puede lidiar con estas contradicciones”.

Para humanizar  estos imaginarios de mujer, Trans-Meat utiliza  la carne cruda como herramienta. En cada sesión utilizan diferentes tipos de carne, como el corazón y la lengua de vaca, un pulpo, la cabeza de un chancho y una gallina muerta. Para los artistas, la carne representa el enfrentamiento de cada personaje con su mortalidad.

Además, la carne está muy conectada con el Butoh,  un baile con la muerte en el que cada artista vuelve a renacer y se libra de todas las preconcepciones sociales.

Así, no solo los objetos son nuevos para el artista, sino también su cuerpo. “Las partes  removibles e intercambiables, como el pene y los senos, tienen que ver con las personas transgénero –dice Escudero sobre la carne y el Butoh-, porque, como ellas no logran identificarse con el género asignado al momento de nacer, sienten un rechazo de su propia anatomía, y existen casos de mutilación genital”.

Las sesiones fotográficas de Trans-Meat se realizaron en distintas ubicaciones de Quito. Entre estas se encuentran un local de pollos Gus, una peluquería, la intersección de  Eloy Alfaro y República, una tienda y otras. Dentro de sus sesiones, los artistas cuestionan las ideologías extremistas sobre homosexualidad, heterosexualidad, capitalismo y socialismo. Además, mezclan razas y clases sociales para levantar nuevos cuestionamientos en la sociedad.

Esto se ve retratado en una sesión en la que Sam desarrolla una performance como una mujer mestiza, trabajadora y de clase baja. “En Pic Mandarina, yo, al ser un estadounidense, blanco, rubio, ojos azules, fui a trabajar con las mujeres vendiendo fruta –relata Sam-. Es muy difícil: las personas de los carros no quieren hablar contigo. Por eso el maquillaje con ese personaje es una sombra y un velo. La idea es que las personas no ven a estas mujeres y simplemente no existen”.

María Emilia y Sam  rompen con lo cotidiano. Cuando enfrentan los imaginarios femeninos en el cuerpo de un hombre, las personas los cuestionan. Al final, eso persigue su obra: romper los estereotipos de género con la performance.